lunes, 21 de noviembre de 2016

Oriza Hirata y el teatro de robots


Oriza Hirata es una de las grandes figuras de la escena actual japonesa, siendo reconocido a nivel internacional y teniendo una relación especial con el público francés, demostrado en varias co-producciones franco-niponas y en su gusto por llevar ahí sus obras y talleres teatrales. Este dramaturgo y director es conocido por crear el método llamado Teatro Coloquial Contemporáneo (Gendai Kogo Engeki no tameni), que da a sus obras un gran realismo y verosimilitud desde el lenguaje.


Pero hoy no es el virtuoso uso del japonés coloquial lo que queremos tratar de Hirata. Sino de su labor dentro de la Universidad de Osaka.

En 2006 entra en el Center for the Study of Communication-Design (CSCD), centro que busca que la ciencia y la sociedad puedan entenderse entre sí, favoreciendo la comunicación entre científicos de distintas disciplinas, profesionales de ciencias, artes y humanidades y entre investigadores y no investigadores.

Entrar en este centro de la Universidad de Osaka le pone en contacto con el Intelligent Robotics Laboratory, dirigido por el Profesor Hiroshi Ishiguro, una de las figuras más conocidas del mundo de la robótica.

Hiroshi Ishiguro y Oriza Hirata con la protagonista de Sayonara al fondo

Esta colaboración entre Hirata e Ishiguro da lugar a una de las ramas de investigación del Laboratorio, el Drama de Androides y de Robots, en el cual actores humanos y robóticos interactúan en escena.

Oriza Hirata escribe y dirige las obras y los robots actúan de forma semi-autónoma, permitiendo así que la representación sea mucho más que un entretenimiento para el público, convirtiendo el espectáculo en un experimento social que permite el avance en la inserción de los robots y androides en la sociedad.



Una de estas obras de teatro es I, worker (Hataraku Watashi) que trata de un robot doméstico que hablando con los humanos para los que trabaja se da cuenta de que ese día no tiene ganas de trabajar, hecho que le hace tener una enorme crisis existencial.



Otra de las obras es Sayonara que trata de una ginoide (androide femenino) parcialmente rota que es enviada a Fukushima para recitar poemas a las víctimas del desastre nuclear, allí donde los humanos no pueden ir.



En estas obras de teatro nos puede sorprender la humanidad reflejada en los personajes robóticos, la cual aparece sobre todo en esos momentos en que dudan sobre el porqué de su existencia y sus sentimientos gracias a las conversaciones con sus compañeros humanos. Sin duda la colaboración entre Ishiguro y Hirata abre un enorme abanico de posibilidades para el teatro del futuro no tan lejano.