martes, 16 de febrero de 2016

Karakuri, autómatas del período Edo


Como ya comentamos, a partir de este miércoles 17 de febrero comenzaremos un nuevo ciclo de charlas en la Escuela Politécnica de Ingeniería de Gijón. La apertura del ciclo tendrá lugar en el salón de actos del Edificio Polivalente, donde iniciaremos la primera charla: Karakuri, autómatas del período Edo.

Dicha charla ya ha tenido lugar en otras ocasiones, como en el Museo del Pueblo de Asturias y, más recientemente, en LABoral: Centro de Arte y Creación Industrial, con muy buena aceptación.

En el Museo del Pueblo de Asturias (junio 2014)
En LABoral (enero 2016)

Pero, ¿qué es exactamente un karakuri?

Primero deberíamos responder a la pregunta ¿qué es un autómata?. Nos servirían las dos primeras definiciones que da la RAE:


Del pl. lat. automăta, y este del pl. gr. αὐτόματα autómata 'ingenios mecánicos'; propiamente 'espontáneos, que obran por sí mismos'.
1. m. Instrumento o aparato que encierra dentro de  el mecanismo que le imprime determinados movimientos.
2. m. o f. Máquina que imita la figura y los movimientos de un ser animado


Un karakuri es, en esencia, eso, un autómata. Un artilugio mecánico que realiza determinadas acciones, con el añadido de tener una apariencia humana.

En pleno siglo XXI, esto cada vez resulta menos extraño, pues somos constantemente bombardeados con nuevos e increíbles avances sobre robótica y tecnología. Pero los karakuri aparecieron por primera vez hace 4 siglos, en pleno período Edo.

Estos autómatas japoneses estaban hechos principalmente de madera, y utilizaban los mecanismos más típicos: engranajes, palancas y poleas. Esta especie de relojes andantes, de apariencia humana, eran sin embargo capaces de realizar acciones bastante sorprendentes. Quizá las más conocidas sean la de llevar té a los invitados, disparar flechas con gran precisión, o incluso escribir elegantemente los complicados caracteres japoneses. No es de extrañar que las clases altas, para impresionar y mostrar su poderío, poseyeran algunos de estos karakuri. 

Es de destacar también el cuidado estético, más allá de los mecanismos, pues los karakuri llevaban habitualmente ropas y accesorios tan caros como los de la propia nobleza, y se les confería un aspecto bastante cuidado, construyéndolos con mucho mimo.

Los karakuri son, claramente, uno de los grandes referentes en la evolución de la robótica japonesa, pero también de los menos conocidos en occidente.




Fuente de la imagen de portada.